Pensar en posibilidades es un tanto tonto e incierto. Son como un auto, tan particular en su interior y tan comunes por fuera. Pasan por tantos caminos que depende de que quien los conduzca frene a tiempo o siga en busca de algo mejor.
De un universo de personas está la capacidad de conocer, reconocer, encontrar y perder tantas veces tanto a personas diferentes, como conocidas, a futuras e inciertas también. Estar en un limbo constante no es lo más idóneo pero es lo que toca (lo que ME toca). Cambiar las cosas ¿es posible?... Aveces acceder a respuestas concretas cuesta y cuesta aun más cuando no hay una mente predispuesta al fracaso, a las respuestas no deseadas o simplemente a lo contrario. Sino que hay una mente expectante, ilusionada, dispuesta a encontrar caminos correctos, fructíferos. Abrir los ojos quizás bastaría para no sentirme tan acongojada con cosas tan superfluas.

