Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche, te invento a veces con mi vanidad o mi desolación o mi modorra del infinito mar. Viene su asombro, lo escucho como un salmo y pese a todo tan convencido estoy de que no existes que TE AGUARDO EN MI SUEÑO PARA LUEGO...

No hay comentarios:
Publicar un comentario